19 jun 2011

Hasta aquí..

Bueno... siento, por mí, más incluso que por la nota que pueda sacar en el blog, que no haya usado con frecuencia esta herramienta... más bien nunca... pero sí puedo afirmar que he desaprovechado una oportunidad de darle vueltas al coco, y reflexionar más extensamente acerca de los aspectos que se han tratado a lo largo de este curso... y que por supuesto me han parecido interesantes y de mucha utilidad.
Me parece que esta asignatura nos acerca practicamnte a todas las realidades con las que vamos a tratar en un futuro esperemos que no muy lejano, y valoro como ees debido ese aspecto, pero, como ya indiqué en la valoración grupal, mi problema fundamental es que lo dejo todo para lo último, sin pensar en las consecuencias;
Sin más, espero que os hayan interesado mis opiniones en el blog... Un Saludo y hasta siempre¡¡ (que espero que no rime mucho con Septiembre)

AUTISMO, MI EXPERIENCIA PERSONAL

No pude asistir a la exposición sobre el trastorno del espectro autista, pero puedo ofrecer mi experiencia personal a cerca de este colectivo.
Durante el año pasado fui voluntario en Autismo Sevilla, como monitor de Ocio y Tiempo libre en las actividades de piscina con niños y niñas autistas. Esa experiencia fue bastante enriquecedora tanto en calidad de educador y trabajador social como hacia mi personalidad.
Un niño autista no es un niño enfermo, sino que tiene un trastorno basado en la dificultad a la hora de relacionarse. La misión que tiene toda persona que se dedique al trato con personas autistas es la de buscar día a día y sin cesar mejoras en sus condiciones de vida, centrándose tanto en sus potencialidades (ya que son claros los casos de desarrollo de niños autistas) como en su contexto, haciendo referencia a padres, escuela, concienciación de la sociedad, etc.
Cuando llegué a la asociación, me asignaron las actividades con dos niños, de 8 y 11 años. Sinceramente, todo era nuevo para mí, y algo difícil, ¿Qué nuevo reto no resulta difícil?, pero comprendí la importancia de lo que estaba haciendo…
Cuando intervienes con niños autistas, no sólo estás interviniendo para su bienestar, sino, en gran medida, para el bienestar de su familia; de unos padres que dedican día y noche a su hijo, y que, como he podido comprobar, lo hacen sin ningún tipo de miramiento, sin echar la culpa a nadie, sino centrándose, más allá de los problemas que esa situación puede acarrear, en los pequeños pasos, que, lentamente, va dando su hijo, y que suponen una mejoría enorme en el día a día de él mismo y de su entorno familiar.
Así pues, si algunos de nosotros tenemos la suerte de dedicarnos en un futuro a la intervención con este colectivo, no debemos olvidar que no todo está perdido, que a base de constancia y esfuerzo se consiguen las cosas (si no tienes claro esos conceptos, es mejor que ni intentes ayudar en este ámbito), y que las mejoras, que a nuestro ojo pueden resultar pobres e insuficientes, son realmente grandes avances en su desarrollo vital, así como en su bienestar familiar.

Dejo un vídeo bastante interesante...

El color de... los billetes

En la exposición sobre mujeres inmigrantes del día 13 de abril, no hubo un momento en el que no se dejaran de desmontar estereotipos sobre la inmigración.
Me abrió los ojos… parece que hemos avanzado algo, pero realmente la sociedad aún no está preparada para aceptar que una persona de otro país puede estar trabajando dignamente en España, y aún se sigue mirando diferente a una mujer que se monta en el autobús con un color más oscuro en su cara…
Se hablo de que los principales problemas de los inmigrantes eran los de exclusión, pues la mayoría no tienen acceso a los recursos y oportunidades, de convalidación (nula si no eres de la UE), de desestructuración familiar, pérdida de redes sociales o tiempos de regularización.
El dato que más me chocó durante la exposición aseguraba que la mayoría de los inmigrantes en España eran del Reino Unido; no rumanos, ni africanos… ¡su piel es blanca, y llenan en verano las arcas de los chiringuitos!
Ese es el problema, en el racismo entra en juego la sociedad capitalista… Recuerdo que en una clase se toco el tema del dinero en los extranjeros.
Un jeque árabe es igual de inmigrante que el rumano que busca chatarra en el contenedor de tu calle, lo que pasa es que el dinero es el que manda hoy día, da igual el color de la piel, lo que se tiene en cuenta es el color de los billetes (fragmento de la canción que recomiendo a continuación).
Me parecieron interesantes las buenas prácticas que se nos indicaron, como Integración Radio, CEAR: Colectivo español de ayuda a refugiados, la Asociación cultural de protección de inmigrantes independientes de Sevilla, etc., pues buscan los objetivos que hay que promover desde la educación social, que son los de promover la inserción, conciliación, formación y la sensibilización contra el racismo y la xenofobia.
Atentos a la letra de esta canción, no tiene desperdicio:

Enfermedad mental

La exposición del 6 de abril me pareció fenomenal, con un enorme nivel de originalidad difícilmente superable, y también con mucha información relevante e interesante.
Pude comprender que hay diferentes tipos de retraso mental, como la parapesia, la epilepsia crónica, la parálisis cerebral, el síndrome de Asperguer… Durante el transcurso de la ponencia, Israel era borderline, Elena autista, y Jill representó el síndrome de Asperger, mientras que Schaula actuaba como una niña que se reía de las personas con discapacidad.
Me gustó mucho la dinámica en la que participé, pues yo actuaba como si fuera una persona con discapacidad intelectual, y las personas de mi entorno me trataban de forma diferente, decían que solo servía para llevar carros en el trabajo, que no podía jugar a fútbol, que mis actividades sólo deberían ceñirse a manualidades, o la posición de mi madre, que afirmaba que lo mejor para mi bienestar era que me quedara en casa con los primos, para que no me vea la gente de la calle y pueda hacerme daño.
Desde la educación social, día a día debemos cambiar el concepto de que el enfermo mental es diferente, que hay que cuidarlo y acariciarle como si fuera una mascota… Empezando por la familia, la escuela, y pasando por los medios de comunicación, y los grupos de iguales, debemos instaurar el pensamiento de que una persona con retraso mental también tiene derecho a desarrollarse libremente, en el plano familiar, relacional, de empleo, de ocio, etc.
Pudimos comprobar las deficiencias de la Ley de dependencia, que propone construir un sistema nacional de atención, en situaciones de vulnerabilidad, actividades De vida diaria y más autonomía en estas personas, además de un carácter público de las prestaciones, servicio de teleasistencia, atención residencial, etc., que todos sabemos que funcionan bastante mal;
Por eso, en este aspecto, me pareció una apuesta fantástica, las subvenciones que se dan por ejemplo a las empresas que contratan trabajadores con un grado de discapacidad intelectual, porque, pienso que es la única forma de que los empresarios puedan concienciarse, a base de dinero… es así de duro, y es lo que hay.
En referencia a nuestra labor como educadores sociales, se basa principalmente en servir de acompañamiento y fomentar la participación de la persona con discapacidad intelectual, así como informar y sensibilizar al entorno, para que intenten conocer de cerca cada una de las diferentes características que pueden tener estas personas, y que se abandonen los típicos clichés que hay establecidos en la sociedad acerca de los enfermos mentales.

PERSONAS CIEGAS


La exposición a la que asistí el 23 de marzo, me resultó muy novedosa. En principio debo felicitar a mis compañeras porque durante prácticamente toda la sesión consiguieron que los compañeros, e incluso Jose, tuviéramos la oportunidad e sentir de primera mano lo que siente una persona con deficiencia visual, de mano de dinámicas muy prácticas, o de la visualización del vídeo de “21 días a ciegas”.
Esto ayuda mucho, ya que pienso que una de las formas por las que los humanos nos concienciamos ante los problemas sociales, son, desgraciadamente, cuando los vivimos en primera persona, (pongo el caso de Abidal, jugador del F.C. Barcelona, que tras superar un cáncer, afirmó que sus perspectivas en al vida cambiaron radicalmente y vendió todos sus coches con el fin de donar dinero para la ayuda contra el cáncer) de ahí que me parezca una metodología muy adecuada, para tratar este tema.

Nos explicaron que los educadores sociales no tienen tanta importancia en el desarrollo de los niños ciegos, ya que nuestra labor se limitaría a fomentar autonomía personal, apoyar al profesor en el aula o proporcionar medicinas…

Me hizo reflexionar una frase que se dijo durante la ponencia: “No es lo mismo dar una clase a 20 niños videntes que a 8 ciegos”. Los niños ciegos requieren atención diaria individualizada, por eso pienso que la labor del educador social debe tener más relevancia en este aspecto, interviniendo multidimensionalmente, en el plano familiar, relacional, e individual de la persona con deficiencia visual.
Aunque también es cierto que de los diferentes colectivos con problemática social, las personas ciegas son las que disponen de más recursos, centros y atención especializada, ya que la sociedad hace muchos años que está concienciada sobre la importancia de esta problemática, y la ONCE es una de las asociaciones con más recursos económicos, materiales y asistenciales de España.
Sin embargo pienso que vendría bastante bien, y así nos indicaron las compañeras, que se abrieran otros frentes, con la educación social como pilar básico, para que la ONCE no fuera la única rama que se ocupe de las personas ciegas pues tiene el monopolio de la intervención socioeducativa, y abriéndose así un abanico de nuevas propuestas y mejoras en este terreno.

ABSENTISMO ESCOLAR


La exposición que realizaron mis compañeras sobre el absentismo escolar el 16 de marzo me pareció interesantísima. Pude descubrir conceptos nuevos, como que hasta el siglo XX no existió la primera ley que protegiera a los menores, o que algunos factores de riesgo que afectaban a este colectivo es el de que los padres hubieran sufrido malos tratos cuando eran pequeños, (aunque si te paras a pensar, es algo lógico.)
El desarrollo de la sesión fue muy ameno, explicando las características psicosociales, familiares y sociales del colectivo, así como con la dinámica de “los papeles que se entendían y los que no”, que rompía una lanza a favor de que había que normalizar la enseñanza, ya que los niños pueden dejar de ir a clase por el hecho de que no entiendan nada de lo que les explican, porque no se den adaptaciones curriculares adecuadas a cada entorno.
Uno de los aspectos que más me impactó, a parte de la entrada de Grafito (muy buena), fue algo que me hizo reflexionar bastante… “El absentismo es un tipo de maltrato”.
Opino que desde la educación social, se deben poner todos los medios para que los padres se conciencien de que están maltratando a sus hijos cuando los dejan dormir en casa, que les están cerrando puertas a su desarrollo social, privándolos de derechos y conocimientos, y actuando de manera negligente. La forma en que deberíamos actuar los educadores sociales es darle la dramatización que realmente se merece al hecho de que la ignorancia de unos padres se torne en maltrato, y se reproduzca también en la ignorancia de los hijos, y aclamar este pensamiento en todos los ambientes sociales, para que vean a esos padres como maltratadores; Es la cruda realidad.
Además, me resultó interesante la medida que se nos mostró del Servicio Despertador del Trabajador Social en Málaga, pero discrepo de la utilidad que pueda tener la medida adoptada en Cádiz, que opta por sanciones de 90 euros a los padres de los niños que falten 5 días seguidos sin justificar; pienso que esa medida está obsoleta, porque no se basa en la educación o en la captación de valores, sino en la actuación castigadora y coercitiva, que ya se sabe que a la larga no obtiene buenos resultados en la educación social.

EVALUACIÓN DEL TRABAJO GRUPAL


Para empezar, debo decir que el grupo en el que he participado para la realización del proyecto de intervención, es decir mi grupo de siempre (Sandra, Lorena, Belén y yo), se formó en 1º de carrera, por lo que jugamos con ventaja con respecto a la influencia de situaciones negativas que se suelen dar en las dinámicas grupales, solventándolas desde la filosofía del “ a estas alturas no nos vamos a enfadar ahora por esto”, y teniendo a nuestras espaldas más de una batalla ganada…

Nuestra metodología a lo largo del curso ha sido la que llevamos siguiendo durante toda la carrera; estipulamos un día para las reuniones grupales, que se fijó en todos los martes a partir del mes de marzo, aunque quedamos dos días antes en febrero para la puesta en común de ideas para la exposición, y hay que decir que conforme fue avanzando en el trabajo, las reuniones se fueron programando más separadas en el tiempo, y quedábamos más o menos 2 martes al mes, a partir de mayo, reconociendo que nos hemos relajado, y hemos dejado un par de apartados, los más simples, del proyecto para los últimos días.
Durante el transcurso de las reuniones, decidíamos qué puntos del proyecto íbamos a tratar, y nos separábamos en parejas (que cambiaban de una sesión a otra), repartiéndonos la tarea; cuando surgía alguna duda se ponía en común, y se buscaba una solución grupal para solventarla.
Así, poco a poco se fue poniendo en pie el proyecto durante el primer mes, repartiéndonos el trabajo de ir a la biblioteca a por libros, buscar información en páginas webs, seleccionando y desechando material, etc.
Me gustaría expresar el alto nivel de satisfacción del grupo con respecto al trabajo realizado, pero más en particular con la exposición que realizamos, me explico: éramos los primeros, ¡una hora y media exponiendo! Era la primera vez que lo hacíamos, ante un público y un evaluador, sin tener la referencia de otros grupos de compañeros que lo hubieran hecho antes… y la verdad es que estamos orgullosos de cómo se desarrolló la exposición. Durante la preparación, el nerviosismo reinaba, pero las ideas de todos pusieron en pie la exposición, mediante la utilización de recursos como vídeos, dinámicas grupales, repartición del trabajo, etc., pudimos organizar una exposición, a nuestro parecer, amena y que sirvió para introducir a nuestros compañeros en un ámbito de intervención nuevo para muchos, sin resultar un tostón aburrido, (o al menos esa fue nuestra intención).
Las principales dificultades que, a mi parecer hemos encontrado a la hora de realizar el proyecto, han sido por una parte causadas por la falta de tiempo y la condición dominante en nuestro grupo, que no es otra que la del “eso ya lo haremos”, me explico: me siento afortunado de participar de este grupo, porque tenemos características en común y con esto quiero decir que somos trabajadores, y no solemos obtener malos resultados, pero claro, obtendríamos mejores si no nos costara tanto ponernos con el lío (y yo soy el primero que entono el “mea culpa” en este aspecto); por ello siempre nos salvamos por los pelos, prometiendo que la próxima vez terminaremos la tarea con tiempo, pero muy pocas veces cumpliendo tal promesa.
Por otra parte, refiriéndome a las dificultades que encontré en el plano de contenidos del proyecto, una de los apartados que más quebraderos de cabeza nos dieron fueron las teorías explicativas sobre la drogadicción, así como el hecho de diferenciar los perfiles de drogodependientes, ya que hay muchos tipos de drogas, consumos, y consecuencias ante el consumo, y consumidores con características muy dispares.
Sin duda, una de las experiencias que más nos han aportado a la hora de la realización del proyecto ha sido la visita a la Asociación Poveda, habiendo incluso realizando el curso de tratamiento y prevención de drogodependencias. Esta experiencia nos introdujo en el mundo sobre el cual hemos basado nuestro proyecto, y nos aportó conocimientos para poder usarlos también en otras asignaturas, como Diseño y Evaluación de Programas de Educación Social o Practicas de Trabajo Social, en las que hemos tratado temáticas relacionadas con las drogodependencias también.
Haciendo referencia a los aprendizajes que he podido adquirir durante la realización del trabajo, me centraré en dos aspectos:
Por un lado en el de las aptitudes profesionales; todos y cada uno de los trabajos en grupo que realizamos en la carrera, nos aporta cada vez más nivel de escucha activa, empatía, esfuerzo conjunto, solidaridad con el compañero, etc. Pero este ha supuesto un paso más si cabe en la adopción de esos valores, pues martes tras martes traíamos ideas nuevas, que a veces no eran plato de buen gusto para todos los integrantes del grupo, y, para no desembocar en discusiones, entre todos, se valoraban cuáles eran las mejores ideas, y unos cedían algunas veces, y otros otras, en busca del objetivo primordial de mantener la armonía grupal, para que el trabajo no fuera algo pesado.
En ese aspecto, a veces Lorena y yo, que somos los más “cabezones” del grupo chocábamos mucho, pero nunca llegábamos a discusiones fuera de tono, sino que, en grupo, ofrecíamos alternativas para solucionar los conflictos.
Por otra parte, en el plano conceptual, este proyecto me ha aportado elementos antes desconocidos por mi parte en el plano de las drogodependencias. Para empezar, multitud de tipos de drogas, consecuencias para el consumidor, así como diferentes tipos de consumidores; la diferencia entre uso, abuso y dependencia o los pasos que hay que seguir para la intervención social, como son la prevención, el tratamiento y la rehabilitación. El papel del educador social la importancia de las comunidades terapéuticas también me han resultado interesantes, así como el descubrimiento de diferentes asociaciones que trabajan en el ámbito de la drogodependencia, tanto en el plano nacional como en el andaluz.
En definitiva estoy muy satisfecho con la labor que hemos realizado en el grupo, pero como propuesta de mejora (que en esta asignatura es fundamental), opino que cuando volvamos a hacer otro trabajo juntos, debemos aprovechar bien el tiempo, no perder las horas muertas y ponernos en serio cuando quedamos en las reuniones de grupo; y ojo, que yo soy el primero que entona el “mea culpa” en ese aspecto.
Para finalizar, querría explicar que la realización de este proyecto me ha descubierto un ámbito nuevo de intervención, que es el de las drogodependencias, y que ha despertado en mí una curiosidad por seguir investigando las características de este colectivo, sin descartar que en el día de mañana pueda especializarme en esta materia con el fin de desarrollar mi labor profesional.

18 jun 2011

AGENCIAS DE SOCIALIZACIÓN

Se hace referencia en la lectura a que las disfunciones en el proceso de socialización que se dan hoy en los jóvenes no se daban antes, y claramente esto era así porque la familia y la escuela tenían normas más rígidas, y los niños no debían ver más allá de esas agencias socializadoras.

Se pone en la mesa la idea de que en la sociedad actual, aunque siguen siendo la familia y la escuela los principales pilares socializadores, también se unen los medios de comunicación y las actividades, cada vez más diversas, de ocupación de ocio y tiempo libre de los niños y niñas.

Opino que al existir tantos ámbitos de donde un niño en edad de desarrollo puede captar ideas, la solución a priori se ve fácil, y es la de establecer unos valores y objetivos comunes a todos las agencias de socialización; el problema está cuando una institución, como por ejemplo la familia, piense que la escuela es la única herramienta para que el niño aprenda, y por tanto la única acción del entorno familiar relacionada con su estimulación académica sea llevarlo a la puerta del colegio. Otro problema surge cuando desde la televisión se tira por la borda el trabajo educativo de profesores y padres, pensando únicamente en sus propios intereses de audiencia y adoctrinamiento televisivo.

Creo que el papel de los educadores sociales de la actualidad es informar y orientar a todas las personas e instituciones que de algún modo pueden influir en el pensamiento y desarrollo de los jóvenes, para que sean conscientes de lo que realmente tienen en sus manos, que no es otra cosa que el futuro de nuestra sociedad. Se debería, en este aspecto, concretar los objetivos comunes, incidiendo, por ejemplo, en la idea de una educación multidimensional, para que los padres no suelten la frase de “eso lo deberías aprender en el colegio”, o los profesores se quejen con un “tus padres deberían haberte enseñado eso”… Pues no. Se debe realizar un esfuerzo conjunto, para que sean complementarias las enseñanzas, costumbres y valores, y que el papel de los medios de comunicación, ayuden a una socialización adecuada para los jóvenes.

INDIVIDUO Y SOCIEDAD... MI ABUELA Y EL MÉDICO RASTAFARI.

He de decir que durante la lectura del apartado de individuo y sociedad me lo he pasado bastante bien, gracias a que he dejado que volara mi imaginación.

En primer lugar se habla de que el individuo necesita al grupo para desarrollarse en la sociedad, y se afirma que hay mecanismos de reproducción que ayudan la incorporación de las personas a la estructura social, como son el control social, mecanismo que las personas sufren cuando se alejan de la norma, como ser ignoradas o insultadas, y la adscripción identitaria, que se refiere a la adquisición de roles.

Me imaginé a mi abuela entrando a la consulta de un médico que esté escuchando Bob Marley, con rastas en el pelo y que, en vez de títulos colgados en la pared, tenga fotos con sus colegas de la última vez que fue al Viñarock, o de cuando fue a las manifestaciones por una democracia real ya… claramente desconfiaría del médico, pero afortunadamente, y respaldado por la reflexión a la que me ha invitado esta lectura, yo podría explicarle qué es lo que está ocurriendo y por qué no debe desconfiar del médico.

La sociedad está cambiando, en España se está produciendo un cambio social en poco tiempo, desde que acabó la dictadura, y esto es debido a que se optó por llevar a cabo una socialización defectuosa; Se empezó a no ver tan mal que la gente pudiera expresar su opinión libremente, que los profesores tuvieran más libertad a la hora de dar sus clases, que una madre pudiera salir a tomar una copa cuando le apetezca, sin necesidad de que su marido le dé permiso… Todos estos cambios han resultado ser positivos, y más de una vez he intentado explicárselos a mi abuela, que sigue diciéndome que con Franco las niñas no eran tan frescas con mi edad… -claro que no eran frescas; ella misma no pudo “ser fresca” en la universidad, porque mientras su hermano estudiaba medicina, a ella se le prohibía compaginar el rol de ama de casa con el de estudiante.-

Ese cambio social, producido por la aceptación de nuevos patrones de conductas y situaciones relacionales, han supuesto una clara mejoría en nuestra sociedad. De ahí que los trabajadores en lo social tengamos en mente, y hagamos saber a la población, que el hecho de convivir hombres y mujeres en igualdad de condiciones reales, la multiculturalidad y la inclusión social en nuestro país de personas de otros países, o el hecho de que una persona con menos poder económico tenga las mismas posibilidades de acceso a los recursos de su comunidad que un rico, ayuda claramente a un cambio social que tiene que producirse, porque tenemos que ser los instigadores de ese cambio, y porque sólo así, se podrá crear una sociedad de todos y para todos, sin excluir a nadie del proceso de socialización.

Como antes he dicho, los roles van cambiando, las características van siendo diferentes dentro de cada persona y su rol, y eso es lo que debemos tener en cuenta los educadores sociales, ya que es importante no etiquetar a ninguna persona con la que intervengamos, sino pensar que sus características personales, pueden llegar a ser útiles, amoldándolas y acercándolas a supuestos patrones de conducta que le puedan suponer beneficios, y no crear expectativas sesgadas (juego de las expectativas recíprocas, o efecto Rosenthal) en las personas con las que tratemos, pues eso no hará otra cosa que desmoralizarlo, y que interiorice que nadie se va a interesar por él.

Para finalizar, relacionándolo con la labor que en un futuro deberemos practicar con nuestros “clientes sociales” (aunque no me gusta llamarlos así), tengo que decir que una de las cosas que realmente me hacen daño, es que me digan “Me has decepcionado”; por eso, en el ámbito de la intervención, debemos intentar crear confianza en las personas, acercarnos y crear unas expectativas positivas en ellas, para que esa persona, cuando comience a esforzarse por cambiar su situación, no cese en el intento, bajo la presión positiva que concierne el “no defraudar a quien ha depositado la confianza en mí”.

INTERVENCIÓN EN DESADAPTACIÓN SOCIAL

Comenzaré a analizar la lectura de Guasch y Ponce con unas cuestiones que se plantean en la misma: hablando de los “ocupas” ¿son personas desadaptadas, que no respetan las normas sociales y de convivencia? O ¿son personas que luchan por un derecho humano básico?; o un trotamundos, ¿Es un inadaptado que no encaja en la sociedad o es alguien que ha elegido una vida diferente a la de la multitud?.

Opino que, desde el marco de los diferentes criterios que marcan la desadaptación, como son el conjunto de normas, culpar a las aptitudes de los sujetos o el referente cultural (imponiéndose las mayorías a las minorías), se sigue culpando demasiado al individuo, queriendo implantar el pensamiento de “el individuo inadaptado, lo es porque quiere, porque no le interesa ser como nosotros”… Este discurso viene dado en la mayoría de las ocasiones desde las posiciones superiores en la sociedad, que piensan que, como ellos son lo mejor, lo más, la repera… el que tenga otras capacidades, circunstancias vitales o costumbres, siempre será menos.

Pienso que en muchos casos la desadaptación se da, como afirma Lobrot (1972) cuando las exigencias esenciales de los individuos, que varían mucho según las épocas y que dependen en gran parte del nivel general de la colectividad, no son satisfechas.

Durante la lectura, se afirma que la forma de intervención con las personas inadaptadas, ha ido evolucionando, pasando de una fase represiva, de beneficencia después, también la terapéutica, trabajo de casos, y el comunitario, aunque estos avances se dan sobre todo en los países anglosajones, y hay que reconocer, que a partir de los años 80 se vuelve a utilizar la represión para paliar los problemas de desadaptación.

Cuando mis compañeros y yo opinamos, racionalmente, que la intervención desde la educación social se debe fundamentar en el trabajo individualizado y con el entorno de las personas, desde un prisma de los derechos humanos, y trabajando el ámbito comunitario con acciones protectoras, estamos en lo cierto, pero también debemos tener en cuenta que estas actuaciones se han empezado a implantar, hace relativamente poco tiempo, pues hasta los años 80 prevalecía, bajo una dictadura en nuestro país, los tratamientos represores y puramente asistenciales.

Es por eso que, la misión de los educadores sociales también está en la de intentar actuar en un plano más extenso al de la intervención con las personas y comunidades, centrándose n concienciar a todas las administraciones gubernamentales para que las leyes que se promulguen (en relación a menores en situación marginal, adultos en sin trabajo, con dificultades relacionales, mujeres en situación de riesgo, etc.) se basen en la protección de las personas, la búsqueda de sus potencialidades, de ofrecer oportunidades y de una puesta en común de los organismos que actúen con las personas inadaptadas, (ya sea en el terreno preventivo, de intervención, o penitenciarios).

Para finalizar, opino que de los modelos de Intervención ante la desadaptación, sólo cabría desechar los modelos de Castigo-control, y el de tratamiento, que aseguran, una que las conductas desadaptadas han de pagarse mediante el castigo ya que el individuo siempre está dentro de su elección racional y es responsable, y la otra que la conducta desadaptada es un síntoma del sufrimiento de alguna patología. Sin duda, estos postulados están obsoletos, pero debemos hacer examen de conciencia en nuestra sociedad, ya que la cárcel sigue siendo una institución castigadora de algunas conductas desadaptadas, y, más que centrarse en un modelo de bienestar social, o de desarrollo, se centran en la culpabilidad del individuo.