La lectura nos introduce sobre el concepto de pobreza, en 1º lugar en su modo tradicional, cuantitativo, en relación a desigualdades, a la escasez de recursos, y en 2º lugar al cualitativo, haciendo referencia a las situaciones derivadas de la falta de oportunidades para la integración social.
El concepto de exclusión social surge para tratar los nuevos factores de marginación y desequilibrio social que originan vulnerabilidad, y en consecuencia, pobreza. Este término abarca carencias económicas e insatisfacciones de derechos ciudadanos, y se establece en la actualidad, porque el concepto de pobreza se queda incompleto y antiguo, ante el cambio social actual.
Sinceramente, no me había parado a pensar de la multitud de factores que pueden llevar a una persona a estar inmersa en “la pobreza”… entrecomillo porque después de analizar esta lectura, comprendo que es un término abierto a muchas situaciones, y, en cierta medida, muy subjetivo.
Si leemos entre líneas, se nos llama a los educadores sociales, a tener en cuenta la tesis estructuralista, que se centra en intervenir en los aspectos contextuales de la persona, para poder llevar a cabo una inclusión social exitosa con el individuo.
Se puede comprobar, por esta lectura que la falta de recursos económicos no es la única causa de exclusión, ya que conforme han ido avanzando los años, se han ido creando nuevos hábitos de vida, patrones de convivencia, formas de autorrealización en la sociedad, etc., que hacen que, como futuros profesiones, debamos tener los ojos bien abiertos para poder comprender que, si trabajamos correctamente desde el ámbito de la prevención, debemos comprender que un niño de 12 años que falta al colegio, o que una niña que no recibe los cuidados necesarios por parte de sus padres, son pobres en potencia.
Desde mi punto de vista, uno de los puntos que deja más claro nuestro papel como educadores sociales es cuando se habla de que la inclusión social surge para paliar la exclusión social, y se centra en la familia, el mercado y la participación pública del individuo.
Para mí, esto significa que hay que trabajar desde un ámbito estructural, desgranando cada uno de los factores que desembocan en “pobreza”, e interviniendo sobre ellos, ya sea relaciones familiares, educación, recursos económicos o culturales. Pienso además que la familia es uno de los puntos clave, pues es transmisor de valores y costumbres que en un futuro los niños y niñas tomarán como camino para su desarrollo vital.
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